QUÉ DENUNCIAMOS

Desde No Somos Delito denunciamos la persecución ideológica provocada por las Leyes Mordaza y su interpretación sesgada por los órganos políticos y judiciales.

Sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada.

(José Luis Sampedro)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Me gustas cuando callas porque estás como distante.
Distante y ausente como si hubieras muerto.

(Adaptación versos de Pablo Neruda)

Las leyes que regulan el derecho a la libertad de expresión están siendo utilizadas por el estado de forma tendenciosa y desproporcionada. En la teoría el ordenamiento jurídico debería proteger el derecho a la libertad de expresión, pero en la práctica cuenta con la existencia de las Leyes Mordaza (Doble Reforma del Código Penal, Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, Ley de Enjuciamiento Criminal) las cuales están siendo utilizadas como arma política y de control social por parte del estado para acallar aquellas voces que son críticas con el poder y el gobierno.

En los últimos tiempos, los más graves atentados a la libertad de expresión se han producido a golpe de Código Penal. La sistemática acusación por parte de la Fiscalía, alentada en muchos casos por acusaciones populares, de delitos inicialmente concebidos con la intención de proteger a sectores vulnerables, han generado, una "reconversión de marcado carácter político de algunos tipos penales que se utilizan para intimidar y criminalizar actos que consideramos que debería entrar en el ámbito de la libertad de expresión.

Así, hemos podido comprobar cómo acciones del movimiento feminista eran judicializadas bajo la acusación de vulnerar los delitos contra los sentimientos religiosos (especialmente, el art. 525 CP); las movilizaciones que reclaman el cambio de la forma de la jefatura de Estado lo han sido bajo la acusación de cometer delitos de injurias a la Corona (arts. 490.3 y 491 CP), como también lo han sufrido varios cantantes de rap que criticaban los privilegios de la Casa Real; las protestas que apoyan la autodeterminación en Cataluña han sido reprimidas bajo la acusación de incurrir en el denominado delito de ultrajes a España (art. 543 CP); y los delitos de odio, concebidos para proteger a sectores sociales que tradicionalmente han sido objeto de discriminación u hostilidad (Sentencia del TEDH E.S. c. Austria, de 25 de octubre de 2018) se han convertido en una forma de represión de las críticas a la actuación policial, ignorando reiteradamente que las instituciones y los funcionarios del Estado no pueden ser jurisprudencialmente considerados "sectores vulnerables" ni "desprotegidos".

Finalmente, el delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a sus víctimas ha sido utilizado recurrentemente para cercenar prácticas que forman parte del ámbito de la libertad de expresión, por muy de mal gusto que pudieran resultar, especialmente si son de mal gusto, puesto que la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos expande la libertad de expresión a aquellos comentarios que escandalizan, molestan, inquietan y ofenden (Sentencia del TEDH Handyside v. The United Kingdom, de 7 de diciembre de 1976).

En resumen, queremos poner de manifiesto que hay personas que se enfrentan o se han enfrentado a penas de cárcel por criticar o denunciar los abusos de poder, o simplemente ejercer su derecho a la crítica y la parodia. Valtonyc, Pablo Hasel, La Insurgencia o Cesar Strawberry, son ejemplos, pero hay muchos más.

Los poderes legislativo y judicial no están garantizando por igual el derecho a la libertad de expresión condenando con penas de cárcel y multas la libre expresión de determinados pensamientos ideológicos en aplicación manifiesta de un derecho penal del enemigo y un Código Penal de autor.

QUÉ QUEREMOS

Que las leyes amparen de forma efectiva la libertad de expresión y sirvan para proteger a personas o grupos vulnerables, no a los poderosos.

Reivindicamos la libertad de expresión como arma de contrapoder que sirva para criticar y hacer visibles los abusos de poder.

Que se abra el debate público y que no se utilicen las leyes para imponer la censura en la calle y en las redes. La población tiene mecanismos para autorregular la libertad de expresión.

QUÉ PEDIMOS

La absolución de las personas imputadas o condenadas en proceso de recurso y la amnistía por ejercer la libertad de expresión.

Que no sea criminalizada la libertad de pensamiento a través de las leyes o con su interpretación.

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